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viernes, 14 de junio de 2013

Protege tus cultivos de los hongos: Caldo Bordelés

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El Caldo bordelés es un potente fungicida que podemos usar para proteger nuestras plantas de las enfermedades provocadas por hongos. Tiene la ventaja de ser muy económico, fácil de hacer y está aceptado en agricultura ecológica.

Otro remedio muy conocido -y eficaz- contra los hongos en el huerto consiste en espolvorear azufre sobre las plantas: Introducir el azufre en un calcetín y sacudirlo para que caiga una fina niebla de azufre sobre las plantas, es un buen sistema. Sin embargo, no se debe aplicar azufre sobre las plantas cuando las temperaturas diurnas sobrepasan 28ºC, cosa que ocurre en según que sitios apenas llegada la primavera. Un buen sustituto en este caso sería este caldo bordelés que no tiene esa contraindicación y puede ser usado todo el año.


1 L de caldo bordelés recién hecho.

Esta fórmula fue inventada por agricultores franceses de la zona de Burdeos para proteger sus viñas hace ya mas de un siglo, y aún hoy sigue utilizándose tanto a nivel particular haciéndolo uno mismo, como a nivel comercial: muchas firmas de fitosanitarios tienen en catálogo este preparado.


Sirve para:


Combatir distintas clases de hongos como: antracnosis, roya, alternaria, abolladura, monilia, moteado, mildiu... Elaboración:

Hay muchas fórmulas y variantes. Una que me ha dado buen resultado y que sigo utilizando es ésta:

Para hacer un litro de caldo bordelés:

Hay que hacer dos disoluciones:

1) Disolvemos 10 gramos de sulfato de cobre pentahidratado en medio litro de agua. Este sulfato tiene la apariencia de piedras azules y se puede adquirir en una droguería o en un establecimiento de productos para agricultura.

2) Disolvemos 10 gramos de cal viva en otro medio litro de agua. Remover con una herramienta no metálica ya que la cal es corrosiva. Dejar reposar. La cal viva se convertirá en "cal apagada". Al igual que el sulfato de cobre, puedes encontrar la cal viva en una droguería.

Sulfato de cobre y cal viva

Si quieres hacer mayor cantidad, solo tienes que aumentar proporcionalmente el agua, el sulfato y la cal.

3) Tras unas horas, vamos a pasar la solución de la cal por un colador fino o un filtro improvisado para descartar pequeñas partículas sólidas que siempre lleva la cal y que atascarían el pulverizador del fumigador. Un trozo de tela puede hacer el cometido de filtrar.

Colamos la solución de cal para descartar partículas
sólidas que podrían atascar el pulverizador

4) Ya preparadas las dos soluciones anteriores, verter el sulfato de cobre sobre la cal (y no al revés, pues se formarían gases tóxicos). No hacerlo de golpe, sino a pequeñas cantidades para ir midiendo el pH con una tira de papel indicador. Verás que a medida que añades sulfato de cobre el pH baja (la cal es alcalina, mientras que el sulfato es ácido). Cuando alcanzamos un pH de aproximadamente 7 (neutro) es señal que la acidez del sulfato se contrarresta con la alcalinidad de la cal y podemos dar por terminada la elaboración del caldo bordelés.

Las tiras de papel para medir el pH se pueden adquirir en una droguería o en una tienda que vendan material de laboratorio, productos químicos...

Indicador del pH

5) A continuación, verter ese caldo -que tendrá un color azul inconfundible- en el aparato de fumigar que vayamos a usar. Si es para pequeños huertos resulta muy cómodo el pulverizador de émbolo que permite aplicar el producto simplemente apretando un "gatillo" en lugar de estar continuamente accionándolo.


Forma de uso:

Rociar toda la planta, tanto desde arriba como desde abajo, aplicando el producto también en el envés de las hojas. Procurar fumigar con poco o ningún viento y evitar las horas de mas Sol.

Aplicando el caldo bordelés a unas tomateras


Precauciones a tomar:

El caldo bordelés no es especialmente tóxico en las plantas (si lo usamos con moderación) pero es muy tóxico para el medio acuático, y si nuestro huerto no es en macetas sino en terreno se puede filtrar a acuíferos por lixiviado. No hacer mas  caldo bordelés del necesario para no tener que tirarlo.

Tanto la cal viva (como la apagada) y el propio sulfato de cobre irritan la piel, la cal por alcalinidad, el sulfato por acidez. Evitar el contacto con la piel y, si se produce tal contacto, enjuagar con agua abundante. Sobra decir que no se debe ingerir y hay que tener especial cuidado si hay niños.


Vídeo sobre elaboración de CALDO BORDELÉS:






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viernes, 26 de abril de 2013

Elaboración de COMPOST casero.

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Una afición cada vez mas conocida y ejercida es la gestión de un huerto urbano o macetohuerto. Se trata de "olvidar" o "disimular" un poco el asfalto y el cemento en las ciudades, cultivando pequeños -o no tan pequeños- huertos en espacios urbanos, normalmente en macetas o jardineras de diverso tamaño y forma, en domicilios particulares, ya sean terrazas, patios, balcones, áticos y, quien tenga la suerte, un trozo de suelo.




También hay iniciativas de este tipo en zonas como parques, solares, etc, algunas incluso organizadas por los respectivos ayuntamientos, y estos espacios se suelen ceder durante un tiempo para que los "agraciados" puedan ejercer su hobby. Y digo agraciados porque siempre hay mas candidatos que plazas disponibles. Pasado ese tiempo, nuevos entusiastas se ocuparán del huerto urbano en cuestión.

Me suena haber visto huertos urbanos en colegios, en plan experimento a nivel de clase o de grupo.

Sea como sea, todo huerto necesita ser abonado. También los urbanos. Hablo de huertos, pero este abono también sirve para el jardín, para plantas ornamentales.

La inversión es mínima. Se necesitan muy pocas cosas para hacer compost.

El procedimiento que expongo a continuación no es el único -y probablemente tampoco sea el mejor- pero es el que utilizo con éxito para hacer el compost de mi huerto urbano. En realidad, no habrá grandes diferencias entre este método y el de cualquier otro. El proceso es básicamente siempre el mismo




El proceso de compostaje

El proceso de compostaje consiste en apilar -hacer un montón- con cierta clase de materiales y dejarlos fermentar o descomponer bajo unas condiciones mas o menos controladas de humedad, aireación y temperatura. Se someten a compostaje los restos vegetales y el estiércol principalmente. La fermentación corre a cargo de microorganismos que hay siempre presentes en el suelo, en los mismos materiales a compostar, en las herramientas...e incluso en nuestras manos. Microorganismos no nos van a faltar.

El compost se suele hacer por lotes: Se inicia en una fecha determinada y estará listo en un tiempo determinado.


Tiempo de compostaje

Ese tiempo dependerá de muchas cosas. En el mejor de los casos se tarda un mínimo de 4 meses, siendo lo normal de 6 meses a un año. Por regla general, el compost progresa mas lento en invierno que en verano. Es por esto que interesa hacer lotes mas bien grandes, que puedan cubrir las exigencias del huerto para todo el año, ya que no estamos seguros de poder hacer dos lotes anuales. Bien está la cosa si hacemos un lote anual.

Quiero subrayar un hecho determinante a la hora de acelerar el proceso, y que no se le suele dar mucha importancia: 

Cuanto más pequeños sean los trozos del material que aportemos para compostar, tanto más rápido será ese compostaje. 

La diferencia puede medirse en meses e incluso años. Aquí tenemos -como no-, a la Ley de Murphy: Cuanto mejor sea el proceso, mas trabajoso nos resulta. Picar todo el material, especialmente si se hace a mano, puede ser un poco tedioso. Afortunadamente, vamos a manejar cantidades pequeñas porque hablamos de pequeños huertos. Es fácil entender que una patata entera no se va a descomponer con la misma rapidez si se echa entera, que troceada.

Aquí, la clave está en la superficie expuesta a los microorganismos. Los materiales son "atacados" por dichos microorganismos mas bien en su superficie. Pero si cortamos una patata en dos, ahora aparecen dos superfices nuevas: Las del corte. Y con cortes sucesivos de cada una de las partes, cada vez mas superficie, por lo que el compostaje se realiza con más rapidez.

Muchísimos fenómenos físicos y químicos están sujetos a este hecho:
- Un radiador térmico es mas eficiente si tiene gran superficie.
- Cuantos mas finos los ingredientes, mas viva es una pólvora
- El carbón activado tiene una granulometría finísima, por eso absorbe tanto.
- Te quemarás mas severamente con NaOH en polvo que en lentejas
- Un electrodo es mas eficaz a mayor superficie, no a mayor masa.

- ...y así, un montón de fenómenos. El compostaje no escapa a esta "norma".

La "otra" opción es no complicarse dividiendo los componentes, o dividirlos en trozos mas grandes, y simplemente hacer lotes mas grandes, previendo que el compostaje durará el doble o el triple. Por ejemplo, dos años.


Materiales aptos para hacer compost

Hay de dos tipos:

1) Material "Verde", es decir, material fresco, que contiene humedad y va a proporcionar el nitrógeno al compost.

2) Material "Seco", con muy poca humedad y proporciona carbono.

Es importante que haya una buena relación entre ambos tipos, verde y seco, para que el compost sea de calidad. Si nos excedemos aportando material verde, el exceso de nitrógeno simplemente se escapará del compost en forma de compuestos amoniacales, quedando el compost bien equilibrado de forma automática. Por eso, si tenemos duda, es mejor "pasarse" con material verde que con el seco.

Entre los materiales verdes tenemos:

- Restos de vegetales de la cocina, y también del huerto. Los mercados también son un buen punto para conseguir gratis grandes cantidades de este material para quienes prefieran iniciar un lote arrancando con mucha cantidad de material. Debemos evitar los cítricos, pues bajan demasiado el pH.

- Posos de café

- Restos de infusiones, incluyendo la bolsita, en su caso.

- Estiercol: Vaca, caballo, oveja, conejo, pollo, ... en fin, de animales herbívoros, pero evitaremos los de las mascotas carnívoras (gatos, perros) por no ser apropiados para el compost ya que contienen agentes indeseables que no serán destruidos a pesar de los 60ºC de la fase termofila, y esto hay que tenerlo en cuenta si las plantas a ser abonadas son alimentarias y no ornamentales.

- Algas, especialmente la "posidonia oceánica", que es esa típica alga en forma de cinta que se deposita en las playas tras un temporal. Son muy ricas en minerales.

- Podas de cesped.



Material "verde", del que abandonan en los mercados


Y entre los materiales secos, están:

- Hojas secas. Es mejor fragmentarlas y aportarlas en no mucha cantidad, pues alargan el proceso de compostaje.

- Paja: Otro material que además de aportar carbono, evita que el compost esté demasiado húmedo.

- Serrín: Se entiende que tiene que ser de madera sin químicos.


No debemos aportar:
- Grasas ni aceites, ni restos de guisos que los lleven
- Carne
- Pescado
- Lácteos
- Huevos

Estos materiales provocarán mal olor y atraerán roedores e insectos indeseables...

- Por supuesto, tampoco pondremos nada que no sea orgánico.


El recipiente, la compostera

Para hacer compost casero, una solución bastante a mano es usar un cubo de basura, de plástico, de los denominados de "comunidad" que tienen una capacidad de 100L. Será mas que suficiente.

Cubo de basura de 100L, con taladros en lateral y base


Al cubo le hice taladros en los laterales, y en la base. El diámetro de los taladros es de unos 6mm. Estos taladros permiten la aireación del interior, pero impiden que el material se salga fuera del cubo. Un buen compostaje debe realizarse en condiciones de oxigenación.

Los taladros de la base sirven también como drenaje para dar salida al exterior a los zumos o exudados que se formarán en algún momento del proceso, especialmente al principio, tras el aporte inicial de material, sobretodo si el aporte ha sido grande. Si la compostera no está sobre el terreno -que será lo más probable- y para evitar manchar el suelo, se puede situar el cubo sobre una bandeja o similar para recoger dichos zumos. Yo lo pongo sobre una bandeja redonda de las usadas como soporte de macetas, que se venden en un vivero o tienda de material de jardinería.


Llenando la compostera

Podemos hacer un aporte inicial grande -como hice en el vídeo- para que arranque la fase termófila, o podemos hacerlo poco a poco, según vayamos disponiendo del material.


Compostera casi llena


En el primer caso, hay que organizarse y disponer de cierta intendencia, para poder tener todos los materiales verdes en un plazo de tiempo relativamente corto para evitar que alguno de ellos se estropee. Los materiales secos (paja, serrín, hojas secas) son menos problemáticos en cuanto a conservación y pueden tenerse desde bastante tiempo antes.

Yo actúo así:

Material verde: Si tu huerto no es grande, o no es momento de disponer de restos vegetales, y por supuesto, ninguna cocina doméstica puede generar varios kilos de este material en cuestión de 2-3 días, lo mejor es la opción "mercado", como puedes ver en el vídeo.

Posos de café: Ese bar o restaurante amigo...

Estiercol: Merece la pena buscar algún sitio donde tengan animales y puedas conseguir aunque sea un par de cubos de estiércol.

Una vez todo el material reunido, iremos echándolo a la compostera procurando alternar distintos tipos de material. Es decir, no pondremos todo el café de golpe, todo el estiércol de golpe, todo el verde de golpe. Aunque luego lo mezclemos, es mejor alternar los distintos materiales.

Ya se comentó antes la conveniencia de dividir los trozos grandes de material en trozos mas pequeños. Esto atañe al material verde (restos de hortalizas) y a la paja. El resto de materiales ya viene de por sí bien fino o dividido.


Una vez llena la compostera...

La situaremos en un lugar al abrigo de la lluvia y donde no le de el Sol directo. La tendremos destapada para que la aireación sea máxima. Es probable que acuda la mosca de la fruta, que es inofensiva pero supone una molestia. Se puede limitar su presencia poniendo en la cima del compost algún material que -si bien deja respirar al compost- supone una barrera para la mosca. Pueden servir: hojas secas, un poco de paja, hojas de periódico hechas una bola...cualquier cosa menos cerrar la compostera con su tapa.

Ubicación de la compostera completamente terminada.
Ya sólo queda vigilar la humedad, voltear de vez en cuando
...y esperar.

Fase termófila

Una vez hecha la pila de compost, los dos primeros días, hay una actividad a cargo de microorganismos mesófilos a temperatura moderada. Después, la temperatura se eleva por encima de 40ºC y comienza la fase termófila. Ahora es el turno de los microorganismos termófilos.

Dependiendo de la cantidad -y del tipo- del material aportado, y también de las condiciones ambientales, arrancará (o no) la fase termófila, y lo puede hacer tan pronto como al día siguiente de haber hecho el montón, siendo habitual que lo haga al segundo o tercer día después de hecho el montón. En este vídeo a mí me tardó unos cuatro días en alcanzar 58ºC. El comienzo de esta fase se reconoce porque el interior de la pila de compost se calienta, pudiendo alcanzar los 60ºC. Esta fase es deseable (aunque no imprescindible) porque se destruyen patógenos y ocurren reacciones en el compost que lo hacen madurar mucho en pocos días.


Se alcanzaron 58ºC...

El calor generado no siempre es fácilmente detectable, porque ocurre en el interior de la pila. La periferia o parte externa del cubo apenas se calienta. Puedes saber que esta fase ha comenzado insertando un alambre o varilla metálica en el compost. Dejas pasar unos segundos y la extraes. Al tacto, por su temperatura, sabremos si la fase termófila ha arrancado o no.

La fase termófila solo arrancará si la pila supera cierto tamaño. Este cubo de comunidad de 100L, a medio llenar, ya tiene porte suficiente como para que esta fase tenga lugar. Doy fe.

Esta condición de alta temperatura se mantiene por unos días -no muchos- y en esta ocasión me duró ocho días. Hablo de pilas de tamaño pequeño como las que vamos a hacer nosotros. Una pila de varios metros cúbicos -en cambio- puede mantener el calor durante semanas.

Tras esta fase, es normal que el nivel del compost baje incluso a menos de la mitad. Es opcional volver a hacer otro aporte de material para aprovechar el volumen del cubo y hacer mas compost. Tras lo cual volverá a arrancar la fase termófila...y volverá a bajar. He llegado a hacer hasta cuatro aportes en la misma compostera a fin de llenarla.


Fase de enfriamiento o maduración

Terminada la fase termófila, la temperatura desciende hasta igualar a la ambiental.
Los microorganismos mesofílicos, que dominaban el panorama antes de comenzar la fase termófila, vuelven a retomar el protagonismo y lo harán hasta el final.

Esta fase supone la mayor parte del tiempo en la elaboración del compost.

Durante esta fase, vigilaremos la humedad:

Si la pila está bien ubicada a salvo de la lluvia, no debería encharcarse nunca.
Y si no le da el Sol directo, tampoco debería secarse. Si a pesar de todo vemos que está demasiado seca la regaremos sin excedernos, removiendo para distribuir la humedad.

También en esta fase debemos voltear el contenido para airearlo, y evitar compactaciones y pudriciones. La periodicidad mínima para voltear el compost será de una vez al mes. Mejor cada quince días.

Los microorganismos los tenemos asegurados: Están en todas partes, y serán los que conviertan el material original en compost. Si tenemos suerte, podemos encontrarnos con organismos "superiores" que nos ayudaran en el compostaje, como pueden ser lombrices, hormigas, caracoles y babosas y algunos insectos. Algunas modalidades de compostaje explotan y se sirven de algunos de estos "visitantes", como es el caso del vermicompostaje, que se vale de la lombriz roja californiana.


Cómo reconocer el compost terminado

El paso del tiempo ya es un indicativo de cómo debe ir nuestro compost.

Vamos a reconocer cuándo el compost está listo cuando:

- No podamos reconocer los materiales que aportamos al principio
- El color sea uniforme (marrón o casi negro) y no "de colores" como al principio.
- El olor es agradable, huele a tierra y no a basura. (Quien lo diría si se tienen en cuenta los materiales desde los cuales se partió).

Compost terminado de uno de mis lotes,
 hecho con anterioridad a este artículo del blog.


Conservar el compost terminado.

Se puede guardar en bolsas bien cerradas. Yo lo dejo en un cubo igual que la compostera pero sin orificios.


A la hora de abonar...

Esparcir sobre el terreno o sustrato a razón de 1-2 Kg por cada metro cuadrado.
Incorporar el compost escarbando un poco en lugar de dejarlo en la superficie.
El mejor momento para abonar es otoño-invierno. Si se inicia un lote en abril, estará listo precisamente para esas fechas.


Vídeo demostrativo de elaboración de compost:






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domingo, 29 de abril de 2012

TRAMPAS CROMÁTICAS: Control de Plagas.

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El dichoso pulgón...

Y con él, sus amigos: la mosca blanca, los minadores de la hoja, trips, lepidópteros...

Los que gustan de tener plantas, ya sean ornamentales o un huerto, saben a qué me refiero.

Resulta que el color amarillo tiene un poder de atracción muy grande sobre estos indeseables visitantes en nuestro jardín o huerto. Y vamos a aprovecharnos de esto para darles caza.

Las trampas cromáticas pueden tener muchas variantes y diseños. En el comercio, acostumbran a ser unas cartulinas con pegamento que tras cumplir su función, se tiran. En esta entrada propongo una modalidad que en lugar de tirarse, se limpia, y sirve para muchos usos.

Estos instrumentos no van a exterminar la plaga como lo haría un recurso mas expeditivo como los medios químicos, pero sí la disminuyen hasta un nivel mas o menos aceptable, y lo mas importante: Son un método de monitorización de plaga, de modo que nos indica qué tipo de plaga y qué nivel: Las capturas hablan por sí solas y nos dicen qué está ocurriendo en nuestro jardín, en nuestro huerto. Y esto nos puede servir para tomar la decisión de aplicar una fumigación o esperar...

Totalmente ecológicas, respetan el medio ambiente, reusables una y otra vez...

La cosa es bien sencilla: Cualquier recipiente de color amarillo nos servirá. Solo hay que llenarlos de agua con una gota de lavaplatos. El color amarillo atrae a la plaga. El agua con jabón los ahoga. La función del jabón es doble: Por un lado, disminuye la tensión superficial del agua, lo que hace que los bichos que se posan sobre ella quedan atrapados cuando antes "flotaban" sobre ella. Y también tiene una acción tóxica sobre cualquier captura. Las sales sódicas del jabón no sientan bien a los pulgones y compañía...

Os pongo un video que hice con el tema:




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