Para los que tienen plantas, ya sean hortalizas, ornamentales...o lo que sea.
A menudo se suele asociar el término "casero" a algo que no termina de funcionar bien, que no da resultados satisfactorios. No es el caso de este insecticida, que tiene un gran poder.
La nicotina es un alcaloide contenido en las plantas solanáceas, especialmente en la del tabaco. Es un veneno muy poderoso, no sólo por su toxicidad, sino también por su rapidez.
Es fácil decir: "Tampoco será tan venenosa, cuando los fumadores están años y años fumando y muchos llegan a edad avanzada". La cuestión está en la frase: "La dosis hace el veneno".
Y es que la nicotina tiene doble cara: Tan tóxica y rápida, pero sumamente delicada. Es destruida rápidamente por la acción del agua, la luz y el calor. Cuando se enciende un cigarrillo -que contiene entre 5 y 10 miligramos de nicotina- y se inhala su humo, al arder, una gran parte de la nicotina es destruida, salvándose así el fumador de sus efectos pues la cantidad ingerida es de tan solo 0.8 miligramos por término medio.
La dosis letal media (LD50) de la nicotina para un humano adulto es de solo 50 miligramos. Eso quiere decir que el preparado que vamos a hacer en este experimento, que utiliza 10 cigarrillos contiene entre 50 y 100 miligramos de nicotina, suficientes para matar a una o dos personas.
La nicotina es cincuenta veces más tóxica que la cocaína, cuatro veces más tóxica que el arsénico, y sólo la mitad de tóxica que el curare, el temible veneno con que impregnan sus dardos de cerbatana los cazadores.
El procedimiento:
Necesitamos 10 cigarrillos o su equivalente en colillas. Metemos el tabaco en un frasco, solo el tabaco, no el filtro ni el papel (ni la brasa en caso de usar colillas), y lo cubrimos de agua o de alcohol y lo dejamos macerar entre 12 y 24 horas.
Para diez cigarrillos harán falta unos 100 cc de agua o alcohol. Si utilizamos agua como solvente habrá que gastar el insecticida rápidamente, pues el agua destruye la molécula de nicotina. Si utilizamos alcohol etílico podremos hacer lotes mas grandes para varias fumigaciones y guardarlo para ir gastando según lo necesitemos, pues el alcohol conserva la nicotina. Además, el alcohol es mucho más eficaz que el agua para arrancar la nicotina del tabaco.
Pasadas esas 12-24 horas, ya hayamos utilizado agua o alcohol como solvente, pasaremos todo a través de un colador. Tiramos el tabaco, y nos quedamos con el líquido resultante, bastante coloreado, que será el principio activo de nuestro insecticida.
Algo de agua (o de alcohol) queda impregnado en el tabaco así que recogeremos no 100 cc, sino mas o menos la mitad, unos 50 cc. Ya sólo queda poner ese líquido en un pulverizador y añadir un litro de agua. Esta es mas o menos la proporción, resumiendo:
Cigarrillos: 10 unidades Alcohol o agua para macerar el tabaco: 100 c.c. Agua para diluir lo anterior: 1 litro.
Este preparado mantendrá a raya: Pulgón, mosca blanca, minador, trips, lepidópteros, orugas...
Lamentablamente también atacará a la fauna benéfica (por eso no está aprobada la nicotina en agricultura ecológica), pero esto es un mal menor si el ámbito de utilización es a nivel de maceta o de un cultivo muy pequeño. La realidad es que insectididas no ecológicos existir, existen, y venderse, se venden. Bueno, pues este es uno mas, con la ventaja de hacerlo nosotros y salir casi gratis.
Debido a su bajo precio, no es raro ver hornos microondas arrumbados al lado del contenedor de basura. En bastantes ocasiones la avería es fácilmente solucionable, y con poco dinero. Tan poco dinero como para hacerla viable, eso sí, a condición que dicha reparación sea emprendida por nosotros mismos.
Esta idea va dirigida sobretodo a los que tienen conocimientos y experiencia en la reparación de otros electrodomésticos, por ejemplo TV o sonido, y que nunca han pensado en vérselas con un microondas.
Sólo hay un punto "especial" en la reparación de hornos microondas: La alta tensión presente en su interior es distinta de "otras" altas tensiones, como la de un TV, la que hay en las bujías de un motor de explosión, o la que hay en un dispositivo piezoelectrico de encendido. Estas son altas tensiones que van limitadas en intensidad y no resultan especialmente peligrosas.
En el caso de un horno microondas la cosa es radicalmente distinta: No hay limitación de intensidad, y una descarga accidental de alta tensión en un horno microondas casi siempre tiene un resultado fatal.
Con el protocolo de seguridad que se acompaña en el vídeo evitamos ese riesgo, y consta de 3 medidas:
1. Nunca hacer funcionar el horno con la tapa quitada
2. No realizar mediciones de tensión o intensidad. Solo hacer medidas de resistencia con el horno apagado y desconectado.
3. Descargar el condensador -con el horno desconectado de la red, claro- cada vez que tengamos que hacer cualquier intervención en el interior. Si volvemos a enchufarlo, cuando lo desenchufemos, repetiremos el proceso de descargar el condensador.
Estos condensadores llevan en su interior una resistencia de drenaje, como medida de seguridad, para autodescargar el condensador cada vez que el horno termina un ciclo de funcionamiento. Esta resistencia tiene un valor suficientemente alto como para no interferir en el funcionamiento del horno, pero un valor suficientemente bajo como para facilitar la autodescarga del condensador en unos pocos segundos tras cesar el funcionamiento. Es una medida de seguridad bastante buena por parte del fabricante.
De no ser así, el condensador mantendría su carga (algo más de dos mil voltios) aunque desconectemos el horno de la red electrica, y la mantendría durante incluso semanas.
Pero no debemos confiar ciegamente en esa resistencia de drenaje. ¿Que ocurriría si esa resistencia o alguna conexión suya se rompe? Pues que el condensador retendría la carga durante semanas, y al tocarlo recibiríamos una descarga sumamente peligrosa.
Esta es la razón de la norma "3" del protocolo de seguridad, aunque prácticamente en el 100% de los casos veremos que no salta chispa gracias a este ingenioso mecanismo de seguridad que es la resistencia interna de drenaje.
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Respecto a la reparación, vemos que unos pocos elementos acaparan sobre un 80% de casos de avería.
Estos elementos o componentes son:
Fusible principal Placa de mica o "sidelite" Magnetrón Condensador Diodo de alta tensión Fusible de alta tensión Lampara de iluminación del recinto
Un horno microondas es pura electrónica y se diferencia de un horno convencional basado en simples resistencias eléctricas. Aquéllos que disfruten de la electronica con TV, sonido, ordenadores, etc, también lo harán con estos hornos.
Reparando nuestro horno microondas ahorramos algo de dinero al tiempo que evitamos que semejante armatoste acabe en la basura. La mayoría de las veces, por menos de 17 euros...
A veces, en plena tarea de bricolage tenemos que poner algún tornillo en un lugar de difícil acceso, y supone un fastidio. La solución pasa por imantar el destornillador, y podremos llevar el tornillo a ese lugar tan inaccesible.
Pero, ¿cómo imantamos el destornillador?.
Nada tan sencillo como esto: Basta con pasar un imán varias veces a lo largo del destornillador para que éste quede imantado de forma permanente.
Puede servir un imán de un altavoz, el del interior de la mecánica de un disco duro, o los diminutos imanes de una óptica de CD/DVD, que a pesar de ser tan pequeños tienen mucha fuerza (suelen ser de neodimio).
Otras veces ocurre lo contrario: Es un incordio que el destornillador esté imantado y desearíamos que no lo estuviera. También se puede solucionar: Acercamos el imán (pero sin contacto físico) durante un breve tiempo al destornillador y después comprobaremos si sigue atrayendo tornillos. Puede ocurrir una de estas tres cosas:
1. que no lo desimantemos lo suficiente 2. que lo desimantemos (bien) 3. que lo volvamos a imantar pero con el signo contrario (norte / sur)
En el caso 1, insistiremos hasta conseguirlo En el caso 2, objetivo cumplido En el caso 3, cambiaremos la cara del imán para ofrecerle al destornillador el polo opuesto al que estabamos ofreciéndole.
Saber diferenciar entre el caso 1 y 3 es intuitivo, por eso hay que insistir, pero al final, se consigue.
Una vez desimantado un destornillador se puede volver a imantar y así cuantas veces queramos.
Este es un sencillo experimento que funcionará seguro al 100%, necesita muy pocos materiales y se puede montar en un momento.
Es archiconocido el experimento que Benjamín Franklin -el inventor del pararrayos- hizo con el vuelo de una cometa en medio de una tormenta para demostrar la naturaleza eléctrica del rayo. Al acercar una llave al hilo de la cometa, saltó una pequeña chispa. Ben fue un hombre con mucha suerte. Otros intentaron emularle y murieron fulminados por una descarga.
Lo que quizás no sea tan conocido es otro experimento suyo, denominado "Campanas de Franklin". Es un montaje que permite detectar un campo eléctrico avisando por medio de sonido. Las fuerzas electrostáticas creadas por un campo eléctrico son utilizadas para mover un péndulo que golpea dos campanas. El mecanismo es de los que a mí me gustan: Sencillo, con pocos componentes, pero ingenioso.
Básicamente consiste en poner una plancha metálica en un punto alto y conectarla con un cable a una campana. Otra campana se conecta a tierra y se sitúa a corta distancia de la primera campana. En medio, se pone suspendido un péndulo. Nada más.
Cuando una nube cargada eléctricamente pasaba por encima del dispositivo, por inducción creaba una separación de cargas que hacía que la campana primera atrayera al péndulo produciendo sonido. Al tocar el péndulo la campana adquiría su misma carga y como cargas del mismo signo se repelen, el péndulo salía despedido hacia la segunda campana que estaba conectada a tierra, así que el péndulo se descargaba a tierra y quedaba neutro con lo cual era nuevamente atraído hacia la primera campana, y así un ciclo que hacía sonar a las dos campanas.
Desconozco si es verdad rigurosamente, pero leí una anécdota sobre esto: Franklin se fue de viaje (su mujer no le acompañó, se quedó en casa), y no desmontó este dispositivo antes de partir. Para desesperación de su mujer, cada vez que una nube oscura pasaba por encima de su casa, aquello empezaba a sonar insistentemente, hasta que harta de campanas, tuvo que llamar a un amigo de su marido para que desmontara tan demoníaco artilugio... xD
En este experimento no vamos a tener que vérnoslas con nubes ni tormentas ni rayos. Usaremos un TV de tubo de rayos catódicos (no valen plasma ni LCD) para obtener un campo eléctrico de cierta intensidad. Un TV de tubo tiene en su interior tensiones que pueden sobrepasar los treinta mil voltios según el tamaño del TV. Por esos 30.000 voltios, cuando nos ponemos cerca de la pantalla notamos un cosquilleo y se nos eriza el pelo. Por cierto, si estamos en campo abierto en una tormenta (situación no recomendable) y notamos estos síntomas, debemos tomarlo como una seria advertencia de que un rayo puede estar a punto de caer en nuestras inmediaciones.
Como viene siendo habitual, una imagen vale mas que mil palabras. Y un vídeo, mas que mil imágenes:
Dentro de mis limitados conocimientos de fotografía, creo conocer la función de lo que llaman "flash esclavo", y como su nombre nos sugiere, es un flash que depende de otro flash -normalmente el de la cámara principal- para funcionar. Es decir, que no es autónomo. Está supeditado a otro flash.
Se utiliza para proyectar luz al objeto a fotografiar desde un ángulo distinto al de la cámara. Se pueden usar no uno sino dos flash esclavos para que llegue luz desde varios ángulos (izquierda, frente y derecha).
En esta entrada os cuento como hice un flash esclavo por unos cuatro euros, utilizando una cámara desechable -que nos saldrá gratis-, y un pequeño circuito electrónico de fácil construcción.
Pasos a seguir:
1. Conseguir una cámara desechable.
En un establecimiento de fotografía no os pondrán pegas si pedís una o dos cámaras desechables. Ellos las tiran una vez le han sacado el carrete para revelarlo. También aprovecharemos la pila alcalina que lleva dentro.
Aviso sobre la seguridad: Es sabido que las cámaras desechables funcionan con una pila de 1,5 voltios, y ese voltaje es inofensivo, pero la electrónica permite hacer casi cualquier cosa, como por ejemplo, producir más de 300 voltios a partir de ese voltio y medio. Esa tensión es necesaria para hacer funcionar al flash, y es obtenida mediante un pequeño oscilador y un minitransformador. Los trescientos y pico voltios se almacenan en un condensador electrolítico de tamaño apreciable, que tiene forma cilíndrica de color azúl y negro, con dos patillas que tienen polaridad (negativo y positivo) como el de esta foto:
En su día, pagué la novatada y probé esa descarga en mi mano. Es bastante dolorosa, y en según que condiciones, puede llegar a ser realmente peligrosa. 340 voltios de corriente contínua muerden fuerte.
Para evitar contratiempos, antes de tocar el interior de la cámara, recomiendo seguir dos pasos:
Uno: Extraer la pila
Dos: Descargar el condensador. Esto se puede hacer aplicando a las patillas del condensador una bombilla de 220 V, o una resistencia de 1K, o directamente con el destornillador (en este último caso veremos y oiremos un chispazo, pero no hay ningún problema).
Y esto lo haremos cada vez que hayamos puesto la pila antes de tocar nada en la cámara.
2. Hacer un circuito detector de luz que activará el flash
Esta es la lista de componentes:
y este, el esquema:
Comenzaremos con el fotodiodo
El fotodiodo (BPW34) lo colocaremos en el frontal de la cámara, externamente, para que pueda detectar la luz del flash de la cámara principal (la que hace la foto). Haremos dos taladros de 1 mm. en el frontal para pasar los dos terminales del fotodiodo. Luego, doblamos esos terminales para evitar que el fotodiodo se salga. Además, también podemos poner una minúscula cantidad de pegamento para que el fotodiodo quede mejor fijado. Y quedará así:
El terminal o patilla de la parte izquierda del fotodiodo, la que contiene una banda de color claro, es el cátodo, y en la parte derecha del fotodiodo está el ánodo. Es importante tener esto en cuenta, porque un fotodiodo ya sabeis que tiene "polaridad", no se puede conectar indistintamente.
Ahora, le soldamos un cable a cada uno de los terminales del fotodiodo. Para mayor claridad, si nos es posible, pondremos un cable negro al cátodo, y un cable rojo al ánodo. El cable debe ser fino, de 1 mm de sección aproximadamente.
De momento, guardamos este frontal de la cámara con el fotodiodo y seguimos con el paso 2, que es hacer el resto del circuito electrónico.
Con excepción del fotodiodo que ya hemos montado, el resto del circuito (solo ocho componentes electrónicos) va todo "de una pieza". He querido evitar el uso de placas de circuito impreso, porque mi idea en este proyecto es de simplicidad y economía totales.
Montaremos los ocho componentes sobre una simple cartulina o cartón fino (yo la saqué de una vieja carpeta de cartón). A medida que vayamos poniendo componentes iremos sujetándolos con cinta adhesiva y soldándolos a continuación. Me recuerda un poco a la forma en que se construyen las estructuras de los aviones en aeromodelismo, sujetando con púas las piezas para poder ensamblarlas y pegarlas.
Por ejemplo, iniciamos el montaje del circuito con las resistencias R1 a R5, de 10 Megaohmios cada una, y que van en serie. Las ponemos juntas, y enseguida las fijamos con un trocito de Fix. Y las soldamos.
y al final, el circuito quedará mas o menos como en la foto siguiente, se ve que he recortado el cartón sobrante para hacer el circuito lo más pequeño posible, porque el espacio dentro de la cámara está mas bien justito. También se aprecia que hay un par de cables soldados en el sitio oportuno (según os pongo en el esquema) y que son los cables que se soldarán al pulsador del flash.
Este pequeño circuito lo vamos a alojar en el compartimento donde iba el carrete de fotos (ahora vacío), y si es necesario, haremos un par de taladros para pasar los dos cables hacia la placa electrónica que contiene el flash de la cámara.
Los puntos donde hay que soldar estos cables (en este modelo de cámara) son los que muestro en la siguiente foto:
A la izquierda de las soldaduras que he señalizado vereis dos alambres finos: Son los contactos del flash. Cuando en la cámara se acciona el disparador, un mecanismo empuja a esos dos alambres hasta que se tocan y se cierra el contacto activándose el flash. Pues bien, nuestro circuito recién montado será el que sustituya a esos dos alambres cerrando el circuito por medio del tiristor, sin necesidad de que nadie pulse nada.
De las dos soldaduras que he señalizado, la de arriba es el positivo (pondremos el cable rojo), y la inferior, el negativo (pondremos el cable negro).
Si el modelo de cámara que habeis elegido es distinto, las cosas cambiarán en apariencia, pero sigue siendo lo mismo. Para determinar qué contacto es el positivo, bastará con seguir la pista: Nos conducirá al polo positivo del condensador grande.
Vereis que los cables no están soldados exactamente en el punto que señalicé, pero electricamente sí son los mismos puntos, ya que las pistas de cobre nos llevan a ellos. Elegí esos puntos distantes entre sí por comodidad, para evitar hacer dos soldaduras muy próximas.
Ya solo nos queda soldar el fotodiodo al circuito que hemos montado. Esta foto nos muestra claramente dónde y cómo soldar los cables del fotodiodo:
Ahora, ponemos el cuerpo de la cámara en el frontal, colocamos la pila en su sitio, y cerramos la cámara con su tapa. Hay que tener cuidado de no pellizcar ningún cable. Si es necesario, haremos una muesca donde haga falta para que los cables no sean aprisionados por la tapa. Si no tenemos cuidado con esto, no sólo no podremos poner la tapa sino que podemos seccionar algún cable.
Para probar nuestro flash esclavo: Ponemos el flash esclavo en un sitio y accionamos el pulsador que toda cámara lleva para iniciar el flash. Oiremos un leve silbido cada vez mas agudo, señal de que el flash se está preparando.
Tomamos una cámara de fotos con flash, nos alejamos unos 4-5 metros del flash esclavo y tiramos una foto con flash en dirección al flash esclavo. Si se ha montado bien, veremos que nos responde con un flash simultáneo.
Se avecinan fechas en que much@s inician la operación “verano”...
No tiene nada de místico el proceso de adelgazar (o no engordar), y sí mucho de ciencia, por eso lo pongo en este blog. Sólo hay que conocer un poco el funcionamiento de nuestro organismo, del metabolismo, y las propiedades de los alimentos. A continuación enumero una lista de acciones a tomar, encaminadas a mantenerse sano y en línea. Cuantas más de estas acciones tomemos, más y más adelgazaremos:
1) Huir de las dietas para X dias, o que se basan en solo unos pocos alimentos.
En el primer caso, pasados esos “X” dias, suponiendo que hayamos perdido algunos kilos, ¿qué pasará cuando volvamos a nuestra dieta anterior? Pues muy sencillo y muy lógico: Volveremos a recuperar esos kilos. Si además la dieta está basada en unos pocos alimentos, adelgazaremos, si, pero a costa de carencias que serán perjudiciales. Pasar hambre no es un buen método de adelgazar. Es mucho mejor adoptar hábitos suaves, poco privativos, de poco sacrificio pero para siempre.
2) Desayuna como un Rey, come como un príncipe, cena como un mendigo.
Parece lógico, pero casi nadie lo lleva a la práctica. La mayoría de nosotros llevamos un ritmo de vida con actividad diurna y reposo nocturno. ¿Cuándo le echarías el combustible a tu vehículo para un largo viaje? ¿Antes de salir? ¿O después de llegar? Lo primero sería lo más lógico. Nada mas levantarnos debemos estar bien alimentados para afrontar la actividad que desarrollamos durante el día. Incluso con un trabajo sedentario hay actividad física durante el día, mucha más que por la noche cuando dormimos. Cuando llega la noche y nos vamos a dormir, la actividad es mínima: mantener la temperatura corporal, algunas funciones básicas y poco más, por lo que las cenas deberían ser ligeras.
Sin embargo, es práctica habitual que lo hagamos al revés: tomar desayunos muy escasos, desequilibrados y basados en hidratos de carbono con alto índice glucémico. A medida que avanza el día, que necesitamos menos alimentos, las comidas las hacemos más y mas contundentes, hasta llegar a la cena, auténticos banquetes que no serán consumidos en forma de actividad física, por lo que nuestro metabolismo los transforma en grasa. Esta es también la razón de porque muchos dicen: “No me apetece desayunar de forma contundente”. Claro. Después de semejante cena...xD
3) Evitar el consumo de sal
Todos los alimentos llevan de forma natural la sal que necesitamos, así que no es necesario que nosotros aportemos más. Si se trata de alimentos preparados, envasados o de alguna manera procesados, seguramente llevarán bastante sal añadida. La sal tiene la propiedad de hacernos retener agua, y el agua, no olvidemos que tiene su volumen y su peso. No sólo la grasa es responsable del exceso de peso.
Al principio cuesta un poco habituarse a cocinar sin sal, después, cuando hayamos aprendido a apreciar el sabor natural de los alimentos sin tener que reforzarlos con sal, nos preguntaremos como hemos estado tanto tiempo con una venda en los ojos ignorando el sabor natural de las cosas.
4) Beber suficiente agua
Para que nuestro organismo esté correctamente hidratado y pueda deshacerse de las toxinas es necesario beber al menos un litro y medio de agua todos los días. También pueden servir las infusiones. Medio vaso de agua se bebe sin problemas aunque no se tenga sed, y así, a lo largo del día tomaremos ese litro y medio de agua que necesitamos
5) Hacer menús equilibrados
Es una patraña pretender eliminar o limitar alguno de los tres grandes grupos de alimentos en nuestros hábitos alimenticios:
- Proteínas - Hidratos de carbono - Grasas
Son necesarios los tres. Cuando vayamos a pensar en qué prepararemos para comer, debemos procurar incluir alimentos de los tres grupos, de lo contrario, será una dieta pobre.
Otra cosa, es que hay hidratos de carbono mejores que otros, hay grasas mejores que otras, y también está la forma de prepararlas. Lo veremos enseguida.
Es una buena práctica poner muchos alimentos distintos en pequeña cantidad, mejor que una gran cantidad de pocos alimentos. No deben faltar las verduras y hortalizas.
6) Huir de los hidratos de carbono con alto Indice Glucémico (I.G)
Esta es una de las acciones, uno de los “secretos” mas importantes para llevar una dieta sana. El Índice Glucémico (I.G.) de los hidratos de carbono mide la velocidad con que éstos se convierten en glucosa en nuestra sangre.
Los hidratos de carbono proporcionan la energía que necesitamos para nuestra actividad física, pero no todos los hidratos son iguales. Los hay de alto, de medio y de bajo I.G.
Los hidratos con alto I.G. son perjudiciales porque no podemos gastar en forma de ejercicio y en tan poco tiempo una cantidad tan grande de glucosa. Entonces, entra en funcionamiento nuestro metabolismo, y mediante la hormona insulina esa glucosa en exceso es convertida...a grasa, que se deposita en nuestro cuerpo, haciéndonos engordar. Esto es una estrategia de la evolución para hacernos sobrevivir en épocas de hambruna, que está muy bien, si... pero los que tenemos la suerte de vivir en una época y en un lugar donde el alimento está garantizado, este mecanismo metabólico no tiene ninguna utilidad excepto esa: hacernos engordar.
El proceso metabólico anterior crea un círculo vicioso:
1) Comemos hidratos con alto I.G. 2) Se convierten con gran rapidez en glucosa que no podemos “quemar” con ejercicio. 3) Nuestra insulina retira esa glucosa de la sangre convirtiéndola en grasa. 4) Al quedar la sangre limpia de nutrientes, volvemos a experimentar hambre. 5) ...y vuelta al punto 1
Lo anterior es una de las principales causas de obesidad. Nada de eso ocurre con los hidratos de bajo y medio I.G., mucho más saludables y que producen sensación de saciedad.
Los hidratos de carbono con alto I.G. constituyen una auténtica agresión a nuestro organismo, haciéndolo trabajar a marchas forzadas, la insulina tarde o temprano pasa factura, pues llega el momento en que nuestro organismo no produce suficiente insulina, o es de calidad insuficiente, y como el exceso de glucosa no se podrá retirar de la sangre, pues sencillamente, nos volvemos diabéticos. Estos hidratos de alto I.G nos hacen envejecer prematuramente, producen cansancio, son alimentos “inflamatorios” que hinchan nuestras células y sobretodo el aparato digestivo produciendo la “barriga cervecera”, nos predisponen a muchas enfermedades, por lo que es una sabia decisión prescindir de ellos.
Acompaño esta tabla para ir familiarizándose con los hidratos de carbono de alto, medio y bajo I.G. Hay muchas tablas de esto en internet, esta es una de ellas:
Aquí expongo un extracto de los hidratos aconsejables, para usar a diario, y de los hidratos que deberíamos evitar o consumir solo ocasionalmente:
Hidratos de carbono con bajo y medio I.G. aptos para cada día:
- Pan integral (mejor si contiene harina de espelta, contiene el aminoácido lisina) - Harinas integrales - Pasta (macarrones, spaghetti, fideos) hechos con harina integral - Frutas con bajo I.G. - Arroz de grano largo, especialmente Basmati - Quinoa, un cereal poco conocido pero excelente. - Cereales integrales, especialmente avena, sin azúcar.
Hidratos de carbono con alto I.G., a evitar:
- Pan blanco - Cerveza (está buenísima, lo sé...xD, pero...) - Harinas refinadas - Pasta (macarrones, spaghetti, fideos) hechos con harina refinada - Sandía, melón - Patatas - Azúcar - Arroz de grano corto - Zanahorias hervidas (peor aún que el azúcar, crudas sin embargo, son saludables).
El pan blanco y en general las harinas refinadas (normalmente trigo) se obtienen después de haber retirado del grano lo realmente útil y esencial: El germen (alimento) y el salvado (fibra), quedando sólo el endospermo, que aporta escaso alimento pero muchas calorías vacias, lo mismo que el alcohol. Debe evitarse en lo posible su consumo.
Respecto a la cerveza, diré que no es el alcohol el responsable de su alto I.G., sino la maltosa que contiene (peor aún que el mismo azúcar), así que si quieres tomar una cerveza y te gusta con alcohol, date el capricho y pídela con alcohol, porque sin alcohol también contiene maltosa, (de perdidos, al río...)
Las patatas, teniendo un I.G. alto, tienen un problema añadido: el uso tan frecuente que se hace de ellas.
El azúcar, al igual que la sal, ya está contenido de forma natural en los alimentos y en cantidad suficiente, por lo que no es necesario que añadamos más.
La zanahoria hervida es una sorpresa: Tiene un I.G mayor que el azúcar mismo. Pero puede consumirse cruda sin ningun problema.
Conviene evitar en lo posible los hidratos de carbono para cenar, incluso los de bajo I.G.,
Cuidado con la fruta para cenar. Puede parecer algo “light”, pero no lo es. La fruta es rica en hidratos de carbono y conviene evitarla en la cena. Mejor durante el día.
7) Elegir bien las proteínas
Este importante grupo de nutrientes está presente en:
- carnes - pescado - huevos - legumbres, especialmente soja - frutos secos - lácteos
Carne: Ningún alimento contiene únicamente un tipo de nutriente. Así, las carnes, además de proteínas contienen también grasas. Y son grasas saturadas, que no son muy saludables. De entre las carnes, las mejores que podemos consumir son las más ligeras: pollo, pavo, conejo...
Pescado: Excelente fuente de proteínas, sobretodo el pescado azul (caballa, salmón, atún...). Al igual que la carne, también contiene grasas, pero son grasas no saturadas, saludables, y la del salmón es una de las mejores que podemos consumir, con unas propiedades prácticamente medicinales. El pescado también es fuente de muchos minerales, como el calcio.
Huevos: a pesar de tantas cosas negativas que se oyen sobre los huevos, si haces una tabla con vitaminas y minerales y vas anotando distintos alimentos, verás que el huevo es como “los jueves”: Siempre está en medio. Es tal la riqueza y variedad de nutrientes que harás bien en incorporarlo a tu dieta. Mejor hervidos o a la plancha que fritos. Hay una forma de hacerlos en tortilla, a la japonesa (tamago yaki), en que la sartén apenas se unta con unas gotas aceite con una brocha, muy dietético y sabroso.
Legumbres: De entre todas, sobresale la soja, auténtico comodín que suministra proteínas (como si fuera carne o pescado e incluso más) con prácticamente cero grasas, de modo que ayuda a adelgazar en gran manera.
Habrá quien diga: “Si, pero la soja es carente en muchos nutrientes que la carne si tiene”.
Vale. No pretendo lo contrario. De momento solo digo que la soja es rica en proteínas, y lo es.
¿Y el resto de nutrientes? Pues no tienen porqué estar en la misma soja. Están repartidos por otros muchos alimentos que en este artículo se recomiendan.
Tampoco digo de prescindir completamente de la carne, pero sí en limitarla tanto en cantidad como en calidad: pollo, pavo, conejo y poco más. A cambio, consumir mas: pescados, soja, frutos secos,... entonces el abanico de proteínas se amplía, hay mas diversidad y la dieta será mas rica, evitando el exceso de grasas saturadas de la carne, así como sus inevitables toxinas. No es bueno confiar el aporte de proteínas sólo a la carne.
La soja admite múltiples presentaciones y es uno de los alimentos mas versátiles que existen. Además de su presentación básica como grano de leguminosa, con la soja se pueden hacer muchas cosas, o las podemos adquirir ya hechas:
- Bebida de soja - Tofu, que aporta el mineral magnesio, con el que se pueden hacer estupendas hamburguesas vegetales. - Tempeh, otra opción para sustituir la carne. - Miso, para dar sabor a muchos platos - Salsas, para condimentar - Okara, subproducto de la bebida de soja, usado en repostería.
Frutos secos: Aportan no solo proteínas, sino también grasas insaturadas de alta calidad. Son muy energéticos, por lo que no se debe abusar de ellos. Lo ideal es consumirlos a diario, pero en pequeñas cantidades, preferentemente por la mañana, como si de complementos vitamínicos y minerales se tratara. Nueces, avellanas, almendras.
Lácteos: Los lácteos (leche, yogurt, queso) son un alimento ideal...para los terneros.
Los niños son una excepción, que pueden ver mas beneficios que perjuicios en el consumo de lácteos, pero de adultos, todos somos intolerantes a los lácteos en mayor o menor medida. Sólo cuando la intolerancia es grande decimos que alguien es “intolerante”, pero todos lo somos en mayor o menor medida. Producen hinchazón y distensión abdominal, mucosidades, digestiones pesadas...
Para colmo, los lácteos llevan calcio, si, pero en un formato que nosotros no podemos asimilar. En realidad, los lácteos actúan como secuestrantes de minerales en nuestro organismo, de manera que mas que aportar, nos quitan los minerales. Nos hacen un auténtico lavado. Incluyendo...el calcio. Esta desmineralización, con la edad, puede favorecer la aparición de déficit de calcio en nuestros huesos, debilitándolos (osteoporosis).
Estados Unidos, gran productor y consumidor de lácteos, tiene entre su población muchos casos de osteoporosis. En cambio, entre los asiáticos, que apenas prueban los lácteos, la osteoporosis es una dolencia rara.
No hay que preocuparse tanto por el calcio. Es uno de los minerales mas abundantes en la corteza terrestre y está en la mayoría de los alimentos. Por ejemplo, en el pescado y en las verduras. Si llevamos una dieta variada no tendremos carencia de calcio. Todos los otros nutrientes de la leche (proteínas, grasas, vitaminas, minerales) están contenidos en otros muchos alimentos . Así que se puede prescindir perfectamente de los lácteos.
Para los que somos cafeteros y nos gusta tomar un café con leche por las mañanas, hay un sustituto para la leche que puede dar la talla: Bebida de soja. No pretendo decir que nutritivamente o gastronómicamente sea lo mismo porque no lo es, pero si te acostumbras al cambio ya no desearás volver a la leche. Es importante elegir una buena marca de soja para evitar desilusiones.
8) Las grasas
Tercer y último gran grupo de los alimentos. Las grasas son absolutamente necesarias.
El problema es que tendemos a consumir demasiadas, y para colmo, no siempre las mas sanas.
Con las grasas pasa algo parecido a la sal: Ya están presentes en muchos alimentos (Carnes, pescados, frutos secos, semillas (lino, sésamo, girasol, calabaza), aguacates,...), y no hay necesidad de que le añadamos mas de forma artificial.
Por eso, es buena idea huir de los fritos: Son una añadidura de grasas innecesaria y un desastre desde el punto de vista dietético, además que las altas temperaturas (bastante mayores que en la cocción) destruyen buena parte de los nutrientes. El aceite vegetal (oliva, girasol, etc) es uno de los alimentos más calóricos que existen y su abuso lleva rápidamente a la obesidad. También es cierto que el aceite contiene nutrientes esenciales que nuestro cuerpo no puede sintetizar, de manera que el aceite es necesario. La cuestión es “¿cuánto?”
Preparando las cosas a la plancha, pintando con una brocha de cocina la plancha o la sartén con unas gotas de aceite nos aseguramos la cantidad correcta diaria de aceite. Con los aliños y las salsas también hay que llevar cuidado: Contienen gran cantidad de aceite.
En general, preferiremos las grasas del pescado, frutos secos, semillas, aguacates y aceites vegetales (estos últimos con moderación), que son saludables, y limitaremos las carnes que contienen grasas saturadas
He oído hablar mal del aguacate, “porque contiene mucha grasa”, se suele decir. Es cierto que para ser un fruto vegetal, comparado con otros, es rico en grasa, pero el aguacate es menos graso que la menos grasa de las carnes, y además sus grasas son insaturadas, sanas. El aguacate es muy recomendable.
Una última cosa sobre el aceite de oliva y girasol: Se suele rodear al aceite de oliva con un halo de propiedades maravillosas, y realmente lo es. Lo que no es justo es decir que el aceite de girasol es “malo”. Esto, sencillamente no es cierto. El aceite de girasol es tan saludable y necesario como el de oliva, pues contiene ácidos grasos que el de oliva no tiene, y viceversa, así que ambos son necesarios. Esta confusión viene de un hecho: A la hora de someter a altas temperaturas al aceite para cocinar alimentos fritos, es cierto que el de oliva aguanta mas tiempo el calor sin descomponerse. Es el que más aguanta.
9) No cocer juntos hidratos y grasas.
Cuando se cuecen juntos los hidratos y las grasas, el resultado es un alimento indigesto, que tiene propiedades inflamatorias, que hace que nuestros tejidos se vuelvan “flojos”, especialmente nuestro aparato digestivo. Esto también produce barriga “cervecera”.
Se deben cocer por separado los hidratos (pasta, arroz, cereales...) por una parte, y las grasas por otra parte (normalmente contenidas en las proteínas, es decir: carne, pescado, marisco...y también los aceites vegetales), y luego, una vez cocinadas ambas cosas, se pueden juntar y mezclar, o bien servirlas por separado.
El resultado final, desde el punto de vista del sabor, evidentemente no será el mismo a pesar de usar los mismos ingredientes. Está claro que no es lo mismo juntar en una misma sartén arroz y carne con verduras, aceite, especias; que cocer en un cazo aparte el arroz solo, y en otra sartén hacer la carne con las verduras el aceite y las especias. No tiene el mismo sabor, pero todo es acostumbrarse. Aprenderemos a apreciar la pureza del sabor de los alimentos y las digestiones serán mucho más ligeras.
Esta acción también da resultados muy notables en lo que a reducir volumen se refiere ya que previene la hinchazón abdominal.
10) Comer despacio
Como siempre vamos con prisa, no le damos importancia a cosas que deberían tenerla, como es el disfrutar de comer, y lo pasamos a un segundo o tercer plano, como algo “inevitable” que hay que hacer. Debemos cambiar de actitud y aunque sea no por disfrute sino por salud, dedicar unos minutos mas a la hora de la mesa. Comer deprisa supone tragar aire, que no es nada bueno, y tampoco se hacen buenas digestiones.
El comer deprisa también hace que comamos más de la cuenta, pues la señal de estar satisfechos llega después de habernos pasado de la raya.
Una iniciativa interesante es intentar comer con palillos orientales. Aprenderemos una habilidad y de paso disfrutaremos más de la mesa al comer mas despacio. Comeremos menos...y adelgazaremos. Quizás el problema de la cuchara y el tenedor es que son demasiado eficientes, aunque con habilidad y práctica, también es verdad que con los palillos se pueden hacer maravillas...
11) La forma de preparar los alimentos
Tan importante como elegir un buen alimento, es la forma de prepararlo.
Por ejemplo, una inocente berenjena, puesta en una sartén con abundante aceite y frita en él, absorberá mucho de ese aceite, volviéndola indigesta y super-calórica.
No es lo mismo un huevo cocido, que frito
No es lo mismo el pescado al vapor o a la plancha, que rebozado y frito...
En general, debemos huir de los fritos, y usar mas estas técnicas:
No toda la actividad física actúa de igual manera en nuestro cuerpo. La mayoría de las actividades físicas son saludables, pero para el propósito de adelgazar, o sea, perder grasa, la mejor es la actividad aeróbica. No es lo mismo hacer pesas, que estiramientos, que andar durante una hora a paso ligero. Son cosas distintas que producen resultados distintos.
En un lenguaje coloquial podemos decir que actividad aeróbica es aquélla que nos hace sudar: Correr, saltar la comba, skateboard, bicicleta, andar a paso ligero...
De entre todas las anteriores prefiero la de andar a paso ligero. Es menos extenuante que cualquiera de las otras, el único inconveniente es que hay que emplear más tiempo para obtener iguales resultados.
En condiciones normales, nuestro organismo utiliza como fuente de energía la glucosa contenida en la sangre. Pero cuando lo sometemos a un esfuerzo continuado como puede ser andar a paso ligero, si ese esfuerzo es mantenido durante más de 10-15 minutos, nuestro metabolismo hace un cambio: Ahora la energía será demandada de nuestras reservas de grasa, con lo cual perdemos parte de esa grasa. Mientras esa actividad es mantenida, se sigue quemando grasa. Incluso una vez hemos detenido la actividad aeróbica, nuestro metabolismo no vuelve inmediatamente al estado anterior del ejercicio, con lo cual podemos estar tranquilamente sentados después de una buena caminata y seguiremos quemando grasa. Sólo pasado un tiempo de reposo nuestro metabolismo vuelve a consumir los nutrientes contenidos en la sangre.
Teniendo en cuenta este esquema del metabolismo, es mas ventajoso andar deprisa que correr. Casi todo el mundo puede andar fácilmente durante una hora, y aún mas tiempo, a buen ritmo, sin embargo es difícil mantener un buen ritmo corriendo más allá de 30 minutos (y ya esto es mucho). Si tomamos en consideración que los primeros 10-15 minutos del aeróbico no cuentan, ya que no se quema grasa, tenemos que:
Corriendo 30 minutos, sólo 15-20 minutos son realmente aeróbicos Andando 60 minutos, son 45-50 minutos los que estaremos en aeróbico.
Aunque hemos estado “solo el doble” de tiempo andando (60 minutos) frente a los 30 minutos de correr, sin embargo el balance es favorable a la opción de andar: Estamos en aeróbico el triple (o casi el triple) de tiempo (45-50 minutos) frente a los sólo (15-20 minutos) de correr.
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Espero que estos bri-consejos dietéticos ayuden a conseguir los objetivos a quien se lo proponga. Suerte!!!